Parashat Vaiakel: una isla en el tiempo

“Congregó Moshé a toda la Asamblea de los hijos de Israel y les dijo: estas son las cosas que ha prescrito Ds: seis días se habrá de hacer trabajo, empero el día séptimo será para vosotros consagrado, Shabat, día de descanso ante Ad-nai”.

El cumplimiento de la orden bíblica de respetar el Shabat exige abstenerse de todo trabajo. Esta abstención tiene por objetivo disponer del día con un espíritu diferente y especial. Ds cesó de su tarea en la Creación y el hombre, de la misma forma, debe cesar y descansar en el día consagrado. Para respetarlo, es necesario evitar llevar adelante ciertas tareas, estar atentos a lo que es Melajá y lo que no.

En algunas sociedades el trabajo era una forma de explotación al hombre. De esta forma se provocaba su cansancio físico, emocional y espiritual. Desde este punto de vista, el descanso sabático tiene por objetivo liberar al hombre del trabajo agotador y devolverle el sentido de su existencia como ser libre.

El Talmud nos enseña que el trabajo prohibido en Shabat es aquél que provoque una creación voluntaria en el mundo físico. En el Tratado Shabat se elabora un modelo básico de las actividades prohibidas, basado en la construcción del Mishkan, el Tabernáculo en el desierto. Las actividades que eran necesarias llevar a cabo para su construcción se denominan “las 39 Avot Melajá”, treinta y nueve Melajot principales, diferentes tipos de trabajos o tareas, por ejemplo, la escritura, la construcción, sembrar, cosechar, etc.

Los tipos de Melajot se dividen en tres: los trabajos de la tierra, la preparación de la comida y la actividad artística. Las actividades destinadas a la construcción del Mishkan exigían planificación, análisis y creación, sin que demandaran gran esfuerzo físico. Por lo tanto lo prohibido es aquello fruto del pensamiento, de la inspiración, una acto creativo, y no necesariamente el esfuerzo físico.

Lo permitido, la creación de un día espiritual y en familia.

El Midrash Bereshit Rabá nos enseña:

“Dios bendijo el séptimo día y lo santificó”. Esto significa que lo bendijo con el resplandor de Su rostro. El brillo del rostro de una persona a lo largo de la semana no es como su brillo en Shabat.

La apariencia misma de una persona es diferente en Shabat a cómo se ve durante el resto de la semana. Sin embargo, esto puede ser posible siempre y cuando le demos un valor especial en nuestras vidas y hagamos de esta “isla en el tiempo” un espacio sagrado.

Con cariño y afecto, Shabat Shalom.
Lic. Fernando Lapiduz
Guía espiritual y Referente Rabínico
Congregación Masorti Bet-El, Madrid.