Alguien te llama…

Comenzamos esta semana con el tercer libro de la Torá, Sefer Vaikrá, el Libro de Levítico. Y el comienzo mismo de este capítulo es muy impresionante: “Vaikra Ad’nay el Moshe”, “Y llamó Ds a Moshé”.

Imagínense!  Ds mismo, el Todopoderoso, que está en todo lugar, lo más sagrado y el Creador de toda la existencia, llamó a Moshe.

Hay un llamado de Ds al hombre, hay un intento de comunicación de Ds hacia el hombre, que aparece explícitamente en nuestra parashá.

A veces pensamos que Ds existe solamente en algunos lugares del tiempo o del espacio que nos resultan inaccesibles, o a veces pensamos que Ds existe solamente en la Historia y no tiene una conexión con el Hombre, mas allá del relato. A veces lo percibimos lejano o directamente lo notamos ausente, escurridizo.

Pero viene esta parashá y nos dice “Vaikra”, “y llamó Ds a Moshe”, hay un llamado personal, intimo, hay un intento de crear un vínculo de parte de Ds hacia el Hombre, y no solamente de parte del Hombre hacia Ds, como nos tiene acostumbrada la Historia. No es esta la primera vez que Ds va en busca del Hombre. Cuando Adán y Eva se ocultaron de su presencia, el Creador llamó: “¿dónde estás?” (Gen. 3:9).

Hay un maravilloso libro del Rabino Abraham J. Heschel que se titula justamente así: “Ds en busca del hombre”. Allí nos dice “hay al parecer dos cursos de pensamiento humano; uno empieza con el hombre y sus necesidades y termina en la presunción de que el universo es un despliegue sin sentido o un desperdicio de energía; el otro empieza en el asombro, la humildad y el temor reverente y termina en la presunción de que el universo esta lleno de la gloria que supera al hombre y su mente pero posee un significado eterno para Aquel que hizo posible el ser”.

La relación entre Ds y el Hombre es bilateral, no se trata solamente del intento de conectarnos con El sino que también Ds intenta llamarnos y conectarse con nosotros. Solamente tenemos que estar atentos y ser sensibles al llamado del Creador empezando con desarrollar nuestro “asombro”, cultivando la humildad y haciendo que ese “temor reverente” forme parte de cada instante de nuestra existencia. 

¿Estas listo para el llamado?

Con cariño y afecto.
Shabat Shalom.
Fernando Lapiduz.
Referente Rabínico de la Congregación Masorti Bet-El, Madrid.

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