Parashat Vaikra: Pequeños sacrificios

Comenzamos el libro del Levítico con un tema que ha generado amplios debates, no sólo entre los jajamim sino en la sociedad en general: el de los sacrificios.

Todos hemos leído alguna vez cómo se detalla en la Torá la infinidad de normas que debían seguirse en su celebración.
Y aunque hoy, al no disponer del Templo, no seguimos llevándolos a cabo, seguro que cualquiera de nosotros puede pensar en algún «sacrificio» que haya hecho recientemente.
Y lo curioso es que su dificultad -en ocasiones- rivaliza con la de aquella época.
Por ejemplo los «sacrificios» que hacemos por nosotros mismos, que requieren mucha fuerza de voluntad -tanta que, a veces, ni conseguimos completarlos-.
Ese postre que intentamos no comernos, esas horas de gimnasio que se hacen eternas, ese libro que nos prometimos acabar y dejar descansar la mente de tantas redes sociales…
Uyy… más fácil es decirlo que hacerlo.

Ah, pero luego está el sacrificio que hacemos por los demás… por nuestros hijos, por ejemplo. Estos nos motivan más, por el amor que sentimos, pero nos dejan mucho más agotados, y además ¡siempre piden más!
Por último se me ocurren los sacrificios que hacemos por un ideal más abstracto, que no vemos enfrente de nosotros. Como los sacrificios que hacemos como Pueblo de Israel, las cosas a las que renunciamos, por convencimiento propio, por el Pacto que decidimos honrar cada día.

Éstos serían quizá los más complicados de llevar a cabo y los más difíciles de seguir en el tiempo sin abandonarlos, pues -además- el «premio» posterior no es material, ni inmediato… ni es seguro que llegue, nos parecería.
Que esta Parashá nos recuerde todos esos pequeños sacrificios que hacemos a diario, que sigamos sacando la fortaleza necesaria para continuarlos por nuestras convicciones.

Shabat Shalom
Jana
Shlijat Tzibur