Que comience el año y sus bendiciones

¿Qué cantar este año en Rosh Hashaná?  ¿Cuál sería una canción que inspire a estados de ánimos positivos, optimistas, esperanzadores para recibir el 5781?

Reconozco con humildad la dificultad de encontrar una respuesta acorde a las circunstancias, e incluso de escribir unas lineas en oportunidad de despedir a este 5780 inolvidable, tan único.

Y allí, mientras abrazaba cariñosamente a la dificultad, volvió a mi mente el recuerdo de algo que viví el año pasado en esta misma época.

Una hermosa costumbre de las comunidades de origen Sefaradí, es abrir el rezo de la primera noche de Rosh Hashaná con un hermoso Piut, una poesía litúrgica llamada “Ajot Ketaná” (la hermana pequeña). Recuerdo el año pasado, cuando asistí a rezar a una de las muchas sinagogas de mi barrio, en Mevaseret Tzion, en donde todos son Sefaradím y, en especial, Kurdos, como brillaban los ojos de quienes cantaban, hasta el punto de dejar brotar algunas lagrimas.

Y es que “Ajot Ketaná” nos acerca al abismo entre el año que fue y el año que será. Este es un momento dramático, que ayuda a decir adiós al año que ha sido y dar la bienvenida al nuevo año.

El autor de esta inspiradora poesía, el cabalista Avraham ben Itzjak de Gerona (España, mediados del siglo 13), cuyo nombre aparece en el acróstico de la obra, se basó en Shir Hashirim 8:8, cuando se compara al Pueblo de Israel con una “hermana pequeña”.

Y aquí en nuestra poesía, la “Ajot Ketaná” dirige sus oraciones y se vuelve con gozo al Creador, separando el año que pasó, con todas sus dificultades y problemas, y reza: “Tijlé Shaná vekileloteha” (que acabe el año y sus maldiciones), basándose en lo mencionado en el Talmud, Meguilá 31b. ¿Qué dice allí el Talmud?

“Rabi Shimon ben Eleazar dice: Ezra decretó para Israel que lean siempre las maldiciones…. de Deuteronomio antes de Rosh Hashaná”. Unos renglones mas abajo Abaie nos aclara la razón de esto: “Para que las maldiciones se terminen con el año que concluye”.

En la última estrofa, la “pequeña hermana” canta y recibe el nuevo año, cambiando el último estribillo y la dinámica de la poesía para mirar con optimismo al futuro. Haciendo un juego de palabras con los estribillos anteriores proclama: “Tajel Shaná ubirjotea” (que comience el año y sus bendiciones).

Este debería ser nuestro himno de Rosh Hashaná este año, más que nunca. ¡Que se oiga en todos los rincones del planeta!  ¡Que deseo más hermoso!  ¡Cantemos con ganas!

“Tijlé Shaná vekileloteha” (que acabe el año y sus maldiciones),

“Tajel Shaná ubirjotea” (que comience el año y sus bendiciones).

Que se renueve en cada uno de nosotros la fe y el optimismo, que los momentos difíciles que estamos pasando desaparezcan con la llegada del nuevo año.

Que este nuevo tiempo que comienza sea de esperanzas renovadas, con la fuerza de nuevos sueños brillantes y vibrantes, con la bendición sobre nosotros y nuestros queridos de salud de cuerpo y espíritu, de Paz completa.

Los abrazo con mucho cariño.

Shana metuká.

Fernando.
Referente rabínico de la Comunidad Masorti Bet-El, Madrid.

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