Parashat Pinjas: Sacerdocio Perpetuo

Parashat Pinjas, Bamidbar 25:10 – 30:1

«Pinjas (…) ha hecho retroceder Mi furor de sobre los hijos de Israel (…) y no exterminé a los hijos de Israel por Mi celo».

Si recordamos de la parasha anterior, Pinjas decide lancear a Zirim y a la mujer medianita, para aplacar el furor de Ad’.
Como respuesta a su propia iniciativa, en su intento de aplacar a Ad’ y cesar las muertes del Pueblo de Israel, el Señor le concede -y a su descendencia- Pacto de Paz, pacto de sacerdocio perpetuo.

Es duro y difícil hacer un juicio moral sobre la acción de Pinjás, quien se erige como brazo ejecutor de dos personas, sin juicio previo ante una corte o asamblea, podría entenderse que por la urgencia y desesperación de ver cómo se multiplicaban las muertes en el campamento, tras haber transgredido la prohibición de idolatría.
Nachmánides, por ejemplo, comenta que, si bien fue un acto aparentemente necesario, no debe constituirse como un modelo a imitar.

En otro orden de cosas, el capítulo 27, el de la petición de las Hijas de Tselofhad -que terminan pudiendo recibir las tierras de su padre en herencia-, nos retrotrae a Vayikra 10, 13 y 25, donde se instruye al Pueblo de Israel sobre el Jubileo y las leyes de no enajenación de la tierra a perpetuidad, de tal modo que tras un periodo de tiempo, la tierra ha de volver a su propietario inicial.
Adicionalmente, Rashi comenta que el exilio en Babilonia ocurrió como consecuencia de la no observancia de la Shemita, por lo que los Hijos de Israel sufrieron el exilio para que la Tierra de Israel pudiera recuperar los años de shemita debidos.

Os animo a disfrutar de las bendiciones que tenemos, con alegría y generosidad para con los demás, sin olvidarnos de cumplir con las mitzvot y expresando nuestro agradecimiento con nuestras acciones.

Un abrazo a todos
Jana
Shlijat Tzibur